Los ataques de pánico y el trastorno de pánico.


“…Mientras conducía sin ningún problema aparente mas que el cotidiano tráfico, algo empezó a molestarme, mis manos se pusieron sudorosas y sentía mi corazón presionado, me costaba respirar y sentía el cuerpo extraño, una ola de pensamientos llegaron a mi cabeza, ¡¡¡estoy muriendo!!! La ansiedad se apodero de mí, ¿Qué pasaría con mi familia? ¿alguien me ayudaría? …”

Testimonio de un paciente con trastorno de pánico.

Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves cuando no existe ningún peligro real o causa aparente. Los ataques de pánico pueden provocar mucho miedo. Cuando se presenta un ataque de pánico, puedes sentir que estás perdiendo el control, que estás teniendo un ataque cardíaco o, incluso, que vas a morir.

Muchas personas tienen solo uno o dos ataques de pánico en toda su vida, y el problema quizás desaparece cuando se resuelve una situación estresante. Sin embargo, si tienes ataques de pánico inesperados y recurrentes, y pasas mucho tiempo con miedo constante de sufrir otro ataque, es probable que tengas una afección llamada «trastorno de pánico».

A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no ponen en riesgo la vida, pueden provocar mucho miedo y afectar, de manera significativa, tu calidad de vida. Sin embargo, el tratamiento puede ser muy eficaz.

Síntomas

Los ataques de pánico suelen comenzar de forma súbita, sin advertencia. Pueden aparecer en cualquier momento: cuando estás conduciendo, en un centro comercial, cuando estás profundamente dormido o en medio de una reunión de negocios. Puedes tener ataques de pánico ocasionales o con frecuencia.

Los ataques de pánico tienen muchas variantes, pero los síntomas suelen alcanzar su punto máximo en cuestión de minutos. Después de que el ataque de pánico desaparece, puedes sentirte fatigado y exhausto.

Los síntomas de un ataque de pánico pueden ser:

Físicos: taquicardia, palpitaciones, sudoración, temblores, sacudidas, falta de aliento, opresión en la garganta, escalofríos, náuseas, calambrés abdominales, dolor de pecho, entumecimiento y hormigueos, sensación de desvanecimiento o desmayo.

Psicológicos: sensación de peligro, sensación de fatalidad, miedo a perder el control, miedo a morir, sensación de desamparo, sensación de desconexión con la realidad

Uno de los peores aspectos de los ataques de pánico es el miedo intenso a que se repitan. Ese miedo puede ser tan fuerte que puede hacerte evitar determinadas situaciones en las que podrían ocurrir.

Si tienes síntomas de ataque de pánico, busca ayuda médica lo más rápido posible. Si bien los ataques de pánico son sumamente incómodos, no son peligrosos. Sin embargo, son difíciles de controlar por cuenta propia y pueden empeorar si no se tratan.

Los síntomas de los ataques de pánico pueden ser similares a los de otros problemas de salud graves, como un ataque cardíaco, por lo que es importante tu psiquiatra te evalúe si no estás seguro de qué está causando tus síntomas.

Qué hacer ante un ataque de ansiedad o pánico

Cuando una persona sufre un ataque de pánico, la ansiedad se descontrola, pierde el control y se asusta ante ese descontrol.

La tasa cardiaca aumenta, se dificulta la respiración, hay hiperventilación, aumento de la temperatura y temblor.

El sistema nervioso autónomo se dispara y hay que tranquilizarle transmitiendo la sensación de que no hay peligro, que no hay una situación extrema y que lo que sucede no es grave. Al cambiar el foco de la atención y la importancia que le damos a los síntomas del ataque de pánico, estos disminuyen.

La mejor forma de lograr esto es:

  • Hacer y pensar en otra cosa.
  • Cambiar de tema de conversación.
  • Ponerse a trabajar en algo.
  • Realizar cualquier actividad que permita no darle importancia a los síntomas que está teniendo.
  • En vez de hiperventilar, respirar más lentamente.

Como ayudar a tu amigo, pareja, familiar

No busques entender

Si no has estado alguna vez en medio de un ataque de pánico, entonces no sabes lo que se siente, se siente horrible, no es esa ansiedad que da en la que de repente se muerde las uñas… es un poquito más extremo. Ahora, no porque no lo entiendas, significa que no puedas ayudar, claro que sí puedes, solamente sin presionarte a ti mismo por entender.

Evita juzgar

Cuando tu ser querido esté en medio de un ataque de pánico, su cuerpo realmente está en alerta, de verdad, por eso se llama “ataque” de “pánico” pues de repente, de la nada, recibe un bombardeo de señales del cuerpo que su mente interpreta como “estamos en peligro”.  Y el instinto es salir corriendo y sentirse en peligro. Su cuerpo realmente activa esta señal, aunque en realidad no esté en peligro.

Así es que por favor evita frases como “estás loco, no te está pasando nada”, “pero si sí estás respirando, ¿por qué dices que te estás ahogando?”, “¿Al hospital??!! ¡Pero para qué si estás perfecto!”

Intenta darle su espacio

Es curioso pero en un ataque de pánico te falta el aire y precisamente a veces lo que necesita tu ser querido es aire para respirar… sobre todo si ya sabe él o ella lo que necesita hacer, necesita que le des tantito espacio para que pueda entrar en silencio, cerrar sus ojos y sentir lo que le está pasando mientras que se va relajando con la respiración.

Intenta no estar encima de tu ser querido “ya pasó? estás bien? qué te pasó? platícame, platícame, platícame”, yo sé que quizás tú también te asustas y quieres saber qué le pasa, pero… no te lo podrá decir si por sí mismo no sabe lo que le pasa.

Dile que ahí estás para él o para ella

Si algo necesita una persona en medio de un ataque de pánico es que le digas que ahí estás, no tanto que le digas qué hacer… sino “aquí estoy, si necesitas algo me dices”, y puedes tomarlo de la mano o simplemente quedarte ahí sentado a su lado.

Puedes decirle que tu te encargas de la situación, que haga lo que necesite hacer, si es cerrar los ojos o salir al baño.. dile que le apoyas hasta que se le pase.

Recuérdale que está atravesando por un ataque de pánico y que es pasajero

Normalmente estos ataques no duran más de 10 minutos, si le permitimos al cuerpo restablecerse por sí mismo. Claro, después tu ser querido termina “sacado de onda”, e inclusive agotado. Entonces, no es nada más los 10 minutos, necesita de tu apoyo después también pero… puedes recordarle “estás teniendo una crisis, cierra tus ojos, deja que pase… va a pasar, aquí estoy para lo que necesites”.

Pregúntale si necesita algo de ti

Más allá de tu querer salvar o rescatar a tu ser querido de la manera que yo te digo o que tú crees que es la mejor… ¿qué tal que le preguntas…”qué necesitas de mi?” A la mejor te dice que le des un masaje, o que le platiques una historia.. no sé, a veces tu ser querido tiene la mejor respuesta.

Invítalo a sentir su respiración

Algo que sí puedes recomendarle es que se permita sentir su respiración, y si te responde “no la siento, no estoy respirando”, le puedes decir “ok, relaja tu estómago, estás seguro, aquí estoy.. siente aunque sea el poco aire que entra por tu nariz”. La idea es que sí está respirando, pero poquito y muy rápido, por eso, es que yo recomiendo que antes de decirle a tu ser querido “respira respira!!” le digas que relaje su estomago y que se permita sentir el aire que sí entra. Poco a poco se irá calmando así.

Evita el “échale ganas” y el “relájate, no pasa nada”

No es cuestión de ganas, es cuestión de encontrar el camino de salida y tomarlo, si quieres que le eche ganas, échale porras, pero sin esperar que el cambio sea de un día para el otro. Y si le dices “relájate”… quizás se aleje o se cierre emocionalmente a ti en ese momento, pues “cómo me voy a relajar si estoy sintiendo que me muero?” En lugar de relájate puedes decirle “confía… esto va a pasar”.

Ábrete a darle un abrazo de comprensión

Sin decir nada, permítele que se desahogue en tu hombro, el tener ataque de pánico acumula muchas emociones en el interior, y a veces lo más liberador es llorar con alguien que no te juzga y que te acompaña.

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